PREGUNTAS FRECUENTES
¿La defensa personal y el wing tsun es efectivo para mujeres?
Por supuesto que sí.
La defensa personal y el Wing Chun pueden ofrecer a la mujer herramientas prácticas para mejorar su seguridad, su confianza, su capacidad de reacción y, especialmente, su capacidad para tomar decisiones ante una situación de riesgo.
entendemos la defensa personal desde una perspectiva muy concreta.
No se trata de aprender a pelear. No se trata de competir físicamente contra otra persona.
Se trata de aprender a gestionar una situación real y procurar salir de ella de la mejor manera posible: física, emocional y legalmente.
Nuestro objetivo es aprender a prevenir, identificar, gestionar y responder de una forma responsable y proporcionada, evitando que una situación de defensa personal termine generando consecuencias innecesarias para quien ha tenido que protegerse.
Por eso nuestro entrenamiento no termina en una técnica física. Trabajamos también la percepción, la toma de decisiones, el autocontrol y la comprensión de las situaciones.
La defensa personal debe estar integrada en la realidad en la que vivimos y orientada al respeto de la legalidad vigente y al principio de proporcionalidad.
Nuestro entrenamiento combina la defensa personal con principios y herramientas procedentes del Wing Chun, integrados dentro de un método progresivo basado en tres principios fundamentales:
La actitud para afrontar una situación, protegerte, tomar decisiones y no quedar paralizado ante el miedo o la presión.
Respeto hacia ti mismo, hacia tus compañeros, hacia el instructor y hacia las personas con las que entrenas.
Control de tus emociones, de tus capacidades, de tus técnicas y también del daño que puedes causar.
No entrenamos para convertirte en un agresor. Entrenamos para que tengas recursos para protegerte, controlar la situación y salir de ella.
Defensa personal para mujeres: no se trata de ser más fuerte
La defensa personal, tanto para mujeres como para hombres, no puede basarse únicamente en ser más fuerte que la otra persona.
Una agresión puede producirse precisamente dentro de una situación de desigualdad: diferencia de fuerza, peso, estatura, edad, número de personas, sorpresa o cualquier otra circunstancia.
Por eso una de las preguntas más frecuentes es:
¿Necesito ser fuerte, estar muy en forma o tener experiencia en artes marciales para aprender defensa personal?
No.
Todo eso puede ayudar, pero no es un requisito para empezar.
Una persona puede comenzar desde cero. De hecho, ahí comienza cualquier proceso de aprendizaje.
Lo verdaderamente importante es el entrenamiento y el método.
Trabajamos progresivamente aspectos como la distancia, la movilidad, el equilibrio, la protección, la coordinación, la estructura corporal, la percepción del entorno, la orientación, la capacidad de reacción y la toma de decisiones.
Pero existe otra parte igualmente importante.
En una situación de riesgo pueden aparecer miedo, bloqueo, rabia, inseguridad, estrés o incapacidad para decidir.
La defensa personal no puede entrenarse únicamente desde el punto de vista físico.
Busca trabajar también esos factores para que las herramientas aprendidas puedan utilizarse cuando existe presión.
No buscamos enfrentar fuerza contra fuerza porque, ante una persona físicamente superior, probablemente no sea la mejor solución.
Buscamos que cada alumno aprenda a utilizar sus propios recursos.
Y esos recursos pueden cambiar enormemente de una persona a otra: edad, sexo, peso, estatura, movilidad, experiencia, lesiones, condición física o las circunstancias concretas del conflicto.
El objetivo es comprender mejor qué hacer antes, durante y después de una posible agresión.
¿Qué aporta el Wing Chun a la defensa personal?
El Wing Chun aporta herramientas especialmente interesantes para trabajar en distancias cortas y muy cortas.
Se desarrollan aspectos como la estructura corporal, la coordinación, la sensibilidad, la movilidad, la protección, la orientación y la utilización eficiente del cuerpo.
No enseñamos simplemente una colección de técnicas.
Una técnica aislada no garantiza una respuesta adecuada ante una situación real.
Hay que aprender cuándo actuar, cuándo no hacerlo, cómo posicionarse, cómo desplazarse, cómo gestionar la distancia y cómo abandonar la situación cuando exista la posibilidad.
Utilizar herramientas procedentes de un arte marcial no significa entrenar para convertirnos en agresores.
La finalidad es exactamente la contraria.Venir a aprender a protegerse y disponer de mayores recursos frente a una situación que no han buscado.
Nuestro compromiso como escuela es enseñar desde la responsabilidad.
No entrenamos para hacer daño por hacer daño.
No entrenamos para imponernos a otras personas.
Entrenamos para que, si una persona se ve obligada a defenderse, tenga más posibilidades de gestionar la situación, hacer lo necesario para protegerse y abandonar el conflicto cuando pueda hacerlo.
Mujeres adultas: puedes empezar aunque nunca hayas practicado artes marciales
Una mujer adulta puede empezar sin ninguna experiencia previa.
No es necesario haber practicado anteriormente Wing Chun, Wing Tsun, Pencak Silat, defensa personal ni ningún otro arte marcial.
Tampoco necesitas una determinada condición física para comenzar.
El entrenamiento se adapta progresivamente a cada persona, teniendo en cuenta su edad, experiencia, capacidades y circunstancias.
Trabajamos con mujeres, hombres y adolescentes, así como con personas de diferentes edades y condiciones físicas.
Por eso la pregunta no debería ser:
¿Estoy preparado para empezar?
La pregunta puede ser mucho más sencilla:
¿Estoy dispuesto a aprender?
Si lo estás, puedes empezar.
¿Las clases son exclusivamente para mujeres?
No necesariamente.
Puede haber grupos de mujeres, grupos de hombres, grupos mixtos y grupos de adolescentes.
Incluso dentro de un mismo espacio de entrenamiento pueden desarrollarse contenidos diferentes, porque no todas las personas tienen las mismas necesidades ni persiguen los mismos objetivos.
El entrenamiento se adapta al grupo y a las personas que reciben la clase.
La composición concreta puede variar según el centro, el horario y el aforo.
Esto permite personalizar determinados contenidos sin perder algo fundamental en defensa personal: aprender a trabajar con personas diferentes.
Diferentes alturas, pesos, edades, estructuras corporales y formas de moverse.
Porque una situación real tampoco elige siempre a una persona de nuestras mismas características.
¿La defensa personal femenina es diferente?
Existen muchos principios comunes a cualquier persona: prevención, distancia, movilidad, equilibrio, protección, control emocional y capacidad de decisión.
Pero también existen situaciones y preocupaciones que pueden tener una relevancia específica para las mujeres.
Por eso el entrenamiento puede abordar aproximaciones no deseadas, invasiones del espacio personal, agarres, desequilibrios, situaciones a corta distancia, espacios reducidos o la necesidad de crear una oportunidad para alejarse.
Todo ello debe entrenarse de manera progresiva, segura y controlada.
El objetivo no es generar miedo.
El objetivo es disponer de más recursos.
¿Dónde puedes entrenar?
Defensa personal sin competición
Nuestro objetivo no es preparar competidores.
Una competición deportiva y una situación real de defensa personal son escenarios diferentes.
En una situación real no conocemos previamente a la otra persona, sus intenciones, sus capacidades ni las circunstancias que pueden rodear el conflicto.
Por eso trabajamos desde la prevención y la percepción del riesgo hasta la gestión del conflicto y, cuando resulte necesario, una respuesta física responsable y proporcionada.
Todo bajo los principios que identifican nuestro método:
¿Quieres conocer nuestra forma de entrenar?
Si eres mujer adulta, hombre adulto o buscas información para un adolescente, escríbenos.
¿Necesito estar en forma para practicar defensa personal?
No se trata de estar en forma para poder defenderte a ti y a los tuyos.
Si entendemos que las personas llegan a entrenar por motivos muy diferentes. Uno de ellos es la inseguridad que pueden sentir ante determinadas situaciones de la vida cotidiana y ante una realidad que, en ocasiones, no sabemos cómo gestionar.
No necesitas convertirte primero en una persona especialmente fuerte, atlética o preparada físicamente para comenzar.
Se trata de entrenar para estar cada vez más preparado física, mental y emocionalmente, aprender a reconocer y evitar los problemas siempre que sea posible y disponer de recursos para gestionarlos si finalmente llegan.
Porque en una situación de riesgo no interviene únicamente el cuerpo.
Intervienen el miedo, la inseguridad, el bloqueo, el estrés, la percepción de lo que está ocurriendo y, sobre todo, la capacidad para tomar una decisión adecuada en el momento adecuado.
Por eso nuestro entrenamiento no busca únicamente mejorar una técnica. Trabajamos progresivamente la movilidad, la distancia, el equilibrio, la coordinación, la percepción del entorno, la capacidad de reacción, el autocontrol y la toma de decisiones.
Hay muchas maneras de afrontar una situación. Algunas pueden ser buenas, otras malas y algunas pueden complicar todavía más aquello que intentábamos resolver.
También hay que aprender a decidir.
No buscamos enfrentar fuerza contra fuerza ni convertirte en «el deportista del año». Cada persona tiene unas características diferentes: edad, peso, estatura, condición física, experiencia, movilidad o posibles limitaciones.
El entrenamiento debe ayudarte a utilizar mejor los recursos que tienes y a desarrollar otros nuevos. el trabajo de defensa personal integra herramientas y principios
Todo ello se desarrolla bajo tres principios:
La actitud para afrontar las situaciones, aprender, avanzar y actuar cuando sea necesario.
Respeto hacia ti, hacia las personas que entrenan contigo, hacia quien te enseña y hacia los límites que nunca deberían perderse.
Control sobre tus emociones, tus decisiones, tus capacidades y tu respuesta.El objetivo no es buscar el conflicto.
El objetivo es aprender a prevenirlo, evitarlo cuando sea posible y disponer de recursos para gestionarlo de una manera responsable y proporcionada si llega.
Poder protegerte, proteger a quienes te rodean y vivir con mayor seguridad y tranquilidad junto a tu gente. Hoy, mañana y durante toda tu vida.
¿Quieres empezar?
No necesitas experiencia previa ni estar en una determinada condición física.
¿Se utilizan "utiles" o armas de defensa personal?
Sifu Joxe Lozano, que dirige el contenido, los principios y los criterios bajo los que se desarrolla la formación.
Esta distinción es importante, especialmente cuando hablamos de útiles, objetos potencialmente peligrosos o armas.
Nuestro método no está orientado a enseñar a agredir, a buscar enfrentamientos ni a presentar objetos o armas como herramientas para imponerse sobre otras personas. Vivimos en una sociedad civil y cualquier actuación de defensa personal debe entenderse dentro del marco legal aplicable, valorando siempre la necesidad, las circunstancias y las consecuencias de nuestras decisiones.
El objetivo es defenderse, proteger a quienes nos rodean cuando sea necesario y poder marcharnos a casa en paz.
La primera línea de defensa eres tú
Antes de pensar en técnicas, objetos o herramientas, existe una primera línea de defensa mucho más importante:
tu capacidad para observar, anticiparte, mantener la distancia, controlar tus emociones, interpretar lo que está ocurriendo y tomar decisiones.
Siempre que sea posible, el primer objetivo debe ser evitar que una situación de riesgo llegue a convertirse en una agresión.
Eso también es defensa personal.
Prevenir, detectar, decidir y abandonar una situación a tiempo puede resultar mucho más importante que cualquier técnica física.
El entorno también forma parte de la defensa personal
A partir de ahí, el entorno puede convertirse en un recurso.
Una mochila, una chamarra, un bolso, una silla, un paraguas u otros objetos cotidianos pueden modificar una situación, ayudar a mantener una distancia, proteger determinadas zonas del cuerpo o facilitar una oportunidad para abandonar el lugar.
Pero debemos dejar algo muy claro:
el objetivo no es convertir cualquier objeto en un arma.
El objetivo es aprender a comprender el entorno y utilizar responsablemente los recursos disponibles para intentar transformar una situación peligrosa en una situación más segura.
No buscamos convertir a quien se defiende en un agresor.
Los útiles son, dentro de nuestro planteamiento, recursos de protección y defensa, no herramientas para buscar, provocar o prolongar una confrontación.
Y el hecho de que un objeto cotidiano pueda utilizarse eventualmente para protegerse no significa que cualquier forma de portarlo o emplearlo sea legal. Cada situación debe entenderse dentro de la normativa aplicable y de sus circunstancias concretas.
Cuando el objeto peligroso lo porta la otra persona
También debemos preparar al alumno para comprender qué ocurre cuando es otra persona quien porta un objeto potencialmente peligroso o un arma.
En este punto desaparece cualquier idea de competición.
Esto no es deporte.
No hay puntos.
No hay un árbitro que detenga la situación.
No sabemos necesariamente cuántas personas intervienen, qué intención tienen, qué llevan consigo ni qué puede ocurrir en los segundos siguientes.
Una lesión producida por un objeto cortante, contundente u otro elemento peligroso puede provocar consecuencias extremadamente graves o permanentes.
Por eso no creemos en presentar técnicas contra armas como soluciones mágicas ni como demostraciones de habilidad.
La pregunta principal no debe ser:
«¿Qué técnica sé hacer?»
La pregunta debe ser:
«¿Qué decisión me ofrece mayores posibilidades de salir de esta situación con el menor daño posible?»
Mantener o recuperar distancia, encontrar una salida, pedir ayuda, abandonar el lugar y evitar una confrontación innecesaria deben valorarse siempre que las circunstancias lo permitan.
La intervención física implica riesgo y nunca debería entenderse como una respuesta automática.
Defenderse no significa ganar un combate
No entendemos la defensa personal únicamente como los segundos en los que puede producirse un contacto físico.
Trabajamos tres momentos fundamentales:
ANTES
Percepción.
Prevención.
Distancia.
Lectura del entorno.
Identificación del riesgo.
Control emocional.
Toma de decisiones.
DURANTE
Protección.
Movilidad.
Adaptación a la situación.
Orientación.
Gestión de la distancia.
Utilización de los recursos disponibles cuando resulte necesario.
Respuesta responsable, proporcionada y adaptada a las circunstancias.
DESPUÉS
Abandonar la situación.
Recuperar una zona de seguridad.
Pedir ayuda cuando sea necesario.
Comprender que nuestras decisiones pueden tener consecuencias físicas, emocionales y legales.
Defenderse bien no consiste simplemente en «ganar» un enfrentamiento.
Consiste en intentar salir de una situación complicada de la mejor manera posible en todos esos ámbitos.
Wing Chun aplicados a la defensa personal
Nuestro método integra principios y herramientas procedentes del Wing Chun / Wing Tsun y del Pencak Silat, pero no como una simple colección de técnicas o coreografías.
Trabajamos aspectos como:
distancia, estructura corporal, movilidad, coordinación, sensibilidad, percepción, adaptación, control y capacidad de decisión.
Los objetos y útiles forman parte del aprendizaje cuando ayudan a comprender mejor las distancias, los movimientos, los riesgos, el entorno y las diferentes situaciones que pueden presentarse.
Pero nunca sustituyen los principios fundamentales del método.
La técnica sin criterio no es suficiente.
La habilidad sin control tampoco.
Y disponer de determinados conocimientos no concede ningún derecho a buscar un enfrentamiento.
Nuestro compromiso de enseñanza
Sifu Joxe Lozano establece un criterio claro:
no enseñamos para agredir.
No enseñamos para hacer daño por hacer daño.
No enseñamos para convertir un conflicto en una guerra.
Entrenamos para que una persona disponga de más recursos para prevenir, evitar, gestionar y, cuando realmente sea necesario, protegerse y abandonar una situación de riesgo.
El objetivo final sigue siendo el mismo:
protegerte, proteger a quienes te rodean y poder volver a tu vida con la mayor seguridad posible.
Todo nuestro trabajo se desarrolla bajo tres principios:
Actitud para observar, aprender, decidir y actuar cuando realmente sea necesario.
Respeto hacia ti, hacia tus compañeros, hacia quien te enseña y hacia los límites que nunca deben sobrepasarse innecesariamente.
Control de tus emociones, tus decisiones, tus capacidades y la respuesta que utilizas.
La defensa personal no consiste en convertirse en una persona peligrosa.
Consiste en disponer de mejores recursos para vivir con mayor seguridad, evitar problemas cuando sea posible y saber gestionarlos responsablemente si llegan.
¿Quieres conocer nuestra forma de entrenar?
¿Puedo empezar defensa personal si nunca he practicado antes?
El aprendizaje se plantea de forma progresiva. No esperamos que una persona llegue sabiendo defenderse: viene precisamente para aprender.
Cada alumno parte de una realidad diferente. Edad, condición física, experiencia, movilidad, confianza, posibles lesiones, objetivos personales o situaciones que le preocupan pueden ser distintos, y el entrenamiento debe tenerlo en cuenta.
Por eso no trabajamos con la idea de que todas las personas tengan que hacer exactamente lo mismo de la misma manera.
Hay grupos de mujeres, grupos de hombres, grupos mixtos y grupos de adolescentes. Dentro de cada grupo, el entrenamiento también puede adaptarse a las necesidades y capacidades de quienes participan.
La diversidad, además, forma parte del aprendizaje. En una situación real no podemos elegir la altura, el peso, la fuerza, la edad o las características de la persona que tenemos delante. Entrenar con compañeros diferentes ayuda a comprender distancias, movimientos, posibilidades y limitaciones reales.
Entrenas para prepararte.
El objetivo es progresar desde tu punto de partida y desarrollar, poco a poco, mejores recursos físicos, mentales y emocionales para prevenir situaciones de riesgo, tomar decisiones y protegerte cuando sea necesario.
¿Quieres empezar desde cero?
¿Quién imparte clases de defensa personal en Bilbao?
Las clases de defensa personal en Bilbao se imparten por José Lozano.
SIFU JOXE LOZANO
- SiFu de Wing Tsun por el linaje de SiFu Salvador Sanchez.
- Cinturón negro 5.º Dan por la Federación Española de Lucha y Disciplinas Asociadas. FELODA.
- Maestro Nacional Nivel II FELODA
- Instructor cualificado de ESCRIMA CONCEPTS España.
- Técnico Deportivo Nivel I.
- Satu Putra de PENCAK SILAT (Cinturón Negro 1.º DAN)
- Mi forma de enseñar parte de una idea sencilla : la defensa personal no consiste en buscar enfrentamientos. Consiste en aprender a prevenir, mantener el control gestionar la distancia, tomar buenas decisiones y actuar de forma proporcionada cuando realmente sea necesario.


